lunes, 5 de diciembre de 2016

CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE ROALD DAHL


Matilda, Quentin Blake, ilustrador de los libros de
Roald Dahl
Entre las numerosas celebraciones y conmemoraciones de este 2016 que pronto va a finalizar hoy queremos llamaros la atención sobre el centenario del nacimiento de uno de los grandes de la literatura infantil del siglo XX, Roald Dahl, un autor que siempre se situó  a la altura de los niños, sin condescendencias cursis, moralina de ningún tipo, asumiendo incluso que el aprendizaje de la vida que conlleva la infancia está sembrado de crueldad, aunque el tono en que lo explique sea ligero y juguetón, aparentemente inofensivo. A pesar de todo ello es un autor que sigue gozando del favor del público, como prueban las novedades en torno a este autor aparecidas recientemente o las repetidas reediciones de su obra.

Está claro que los niños lo adoran, pero en el mundo ordenado de los adultos -aquel que sostiene que los cuentos deben ser aleccionadores- no han dejado de sonar las alarmas frente a la vertiente más transgresora del autor. No es raro tratándose de alguien capaz de inventar una historia tan divertida e inquietante como 'La maravillosa medicina de Jorge', en la que el niño protagonista inventa una poción que acaba haciendo desaparecer a su refunfuñona abuela mientras la familia llega a la conclusión de que sin la 'buena' señora se vive mucho mejor.

El resto de sus ficciones infantiles más conocidas transitan por ese tipo de terreno nada complaciente: 'Charlie y la fábrica de chocolate' (con niños insoportables que reciben su merecido ajuste de cuentas), 'Matilda' (esos odiosos padres cuya mejor acción es abandonar a una hija a la que desprecian), 'James y el melocotón gigante' (con unas tías que lo torturan psicológicamente y acaban muriendo aplastadas), 'Las brujas' (que le valió fama de misógino),'El gran gigante bonachón' (recientemente adaptada por Spielberg como Mi amigo el gigante, en la que el rapto de una niña es mostrado como algo positivo). En el fondo lo que hace Dahl es modernizar los viejos cuentos de hadas, crueldad implícita incluida, y ahí están esas pruebas a las que se enfrentan los héroes, reflejo simbólico de las dificultades de la vida. 

Aseguran que no era muy simpático. Él acabó acostumbrándose a la idea de que sobre todas las cosas era un escritor infantil, tan bueno como para que los mayores puedan leerlo comprendiendo cosas a las que quizá no acceden los pequeños.

FUENTE DEL TEXTO: ELPERIODICO.ES

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